Cómo funciona una auditoría de bienestar animal: la experiencia del coordinador técnico de Welfair®
El bienestar animal se ha convertido en uno de los grandes retos y, al mismo tiempo, en una de las principales oportunidades de mejora para el sector agroalimentario. Cada vez más empresas buscan herramientas que les permitan evaluar de forma objetiva las condiciones en las que viven los animales y avanzar hacia modelos productivos más responsables, transparentes y alineados con las expectativas de consumidores y mercados. En este contexto, la certificación Welfair® desempeña un papel fundamental, al ofrecer un sistema de evaluación basado en evidencia científica y en la observación directa de los animales.
Quim Pallisera conoce esta realidad desde múltiples perspectivas. Veterinario de formación e influenciado desde pequeño por la profesión de su padre, también veterinario, inició su trayectoria profesional en la industria agroalimentaria, donde pudo conocer de primera mano el funcionamiento del sector y detectar que todavía existía margen para seguir avanzando en materia de bienestar animal.
Con esa inquietud, se incorporó al IRTA y pasó a formar parte del equipo que impulsó el desarrollo de Welfair® desde sus inicios. Durante los primeros años realizó auditorías en granjas y centros de sacrificio, una experiencia que le permitió conocer sobre el terreno los desafíos, necesidades y avances de las empresas certificadas. Posteriormente asumió funciones de formación y acompañamiento de auditores, contribuyendo a garantizar una aplicación homogénea y rigurosa de los protocolos de evaluación.
Tras más de una década vinculado al proyecto, actualmente es coordinador técnico de la Certificación Welfair®, una responsabilidad desde la que vela por la coherencia técnica del esquema, la formación de los equipos auditores y la correcta aplicación de unos estándares que hoy son referencia en bienestar animal tanto en España como en otros mercados internacionales.
Hablamos con él sobre cómo se desarrolla una auditoría de bienestar animal, qué aspectos se evalúan y cómo estas herramientas contribuyen a impulsar mejoras reales en toda la cadena alimentaria.
1. Para empezar, ¿podrías explicarnos en qué consiste tu trabajo como coordinador técnico de bienestar animal dentro del esquema Welfair®?
Como coordinador técnico, mi principal responsabilidad es garantizar que las evaluaciones se realizan correctamente, siguiendo los protocolos científicos Welfare Quality® y AWIN®, así como los Prerrequisitos Welfair®, que incluyen aspectos como la legislación, la bioseguridad y otros criterios técnicos del esquema.
Este trabajo no se limita a la supervisión desde un despacho, sino que combina la coordinación con una presencia activa en el terreno. Participar en auditorías en granjas y centros de sacrificio permite conocer de primera mano la realidad del sector y aporta una visión global imprescindible para la toma de decisiones.
Además, este rol tiene un fuerte componente formativo y de acompañamiento. Entre sus funciones destacan:
- la participación en la formación inicial y calibración de auditores
- el seguimiento en auditorías de campo (tanto para habilitación como para supervisión)
- la resolución de dudas técnicas de auditores, entidades de certificación y empresas.
Todo ello con un objetivo claro: asegurar la coherencia y la homogeneidad en la aplicación del esquema.
También colaboro estrechamente con el área de desarrollo de negocio, participando en visitas a empresas y contribuyendo a la expansión de la certificación en nuevos mercados internacionales.
2. Las auditorías son una parte clave de la certificación. ¿Cómo se desarrolla una auditoría de bienestar animal en una granja o en un centro de sacrificio?
Las auditorías suelen comenzar temprano, entre las 8h y las 9h de la mañana, y pueden durar hasta siete horas. Lo primero es familiarizarse con la granja: cuántas naves hay, dónde están los animales, dónde están las enfermerías o cómo se distribuyen los distintos espacios. A partir de ahí se diseña el muestreo, es decir, qué lugares y qué animales se evaluarán.
Por ejemplo, en una granja de vacuno de leche con 100 o 200 animales sería inviable revisar uno por uno, así que se trabaja sobre grupos representativos que varían en función del tamaño de la granja En este proceso se observan indicadores como el tiempo que tardan en tumbarse, la presencia de cojeras o las interacciones entre ellos. Una vez realizado el muestreo, vamos tomando nota de las medidas en una ficha de campo, que luego trasladaremos a una hoja de cálculo para obtener las puntuaciones finales. Durante la auditoría es habitual que nos acompañe una persona del departamento de calidad de la empresa, y a veces incluso el ganadero. Al finalizar, solemos intercambiar impresiones con ambos para trasladarles nuestra impresión general o conocer dudas que puedan tener.
El proceso se estructura en tres grandes bloques:
- Evaluación de los protocolos científicos
Se aplican los protocolos Welfare Quality® o AWIN®, en función de la especie y la fase productiva.
Los auditores combinan:
- indicadores basados en el animal, como la condición corporal o el comportamiento
- indicadores relacionados con instalaciones y manejo
A partir de esta evaluación se obtiene una puntuación de 0 a 100. Para certificarse, es necesario alcanzar al menos 55 puntos, lo que garantiza un nivel mínimo de bienestar animal.
- Revisión de los Prerrequisitos Welfair®
Incluyen legislación, bioseguridad y otros criterios técnicos del esquema.
Todos los requisitos son de obligado cumplimiento obligatorios, pero se clasifican en menores, mayores y críticos (KO) en función de las consecuencias que conlleva su incumplimiento. En este bloque, además de medidas basadas en el animal, instalaciones y manejo, también se evalúa la documentación que acredita que los procesos se realizan correctamente. - Informe final y validación
Tras el trabajo de campo, se elabora un informe completo que incluye los resultados de los protocolos y la evaluación de los prerrequisitos. Este informe es revisado por el revisor de informes de la entidad certificadora, formador por Welfair®, y solo cuando todo cumple con los estándares establecidos se toma la decisión de emitir el certificado.
En conjunto, es un proceso riguroso que garantiza la fiabilidad y la credibilidad de la certificación.
3. Durante una auditoría, ¿Qué tipo de indicadores o situaciones observas para evaluar el bienestar de los animales?
Uno de los aspectos diferenciales de Welfair® es que las auditorías se basan principalmente en la observación directa de los animales. Es decir, no solo se evalúan las instalaciones o los procedimientos, sino el estado real de los animales en su día a día.
Los indicadores se organizan en torno a cuatro principios:
Buena alimentación
- condición corporal
- acceso a agua
- tiempos de ayuno
Buen alojamiento
- confort del entorno
- espacio disponible
- signos de estrés térmico
Buena salud
- heridas y lesiones
- signos clínicos
- evaluación del dolor y manejo
Comportamiento apropiado
- interacciones sociales
- expresión de comportamientos naturales
- relación con las personas
- estado emocional
En conjunto, estos indicadores permiten obtener una visión completa del bienestar animal, tanto desde el punto de vista físico como comportamental.
4. A diferencia de otros sistemas basados principalmente en requisitos de instalaciones, Welfair® se centra en indicadores basados en el animal. ¿Por qué es tan importante observar directamente a los animales?
En bienestar animal existen dos tipos de indicadores: los basados en instalaciones y manejo, y los basados en el propio animal.
Los primeros indican el riesgo de que aparezcan problemas. Por ejemplo, un suelo en mal estado puede aumentar la probabilidad de lesiones. Sin embargo, solo observando directamente a los animales se puede comprobar si esas lesiones realmente están ocurriendo.
Los indicadores basados en el animal permiten evaluar el estado real de bienestar y aportan una información mucho más precisa. Además, presentan dos ventajas clave:
- son más representativos de la realidad del animal
- son comparables entre países y diferentes sistemas productivos.
Aunque requieren más tiempo en campo y personal especializado, permiten evaluaciones más objetivas y alineadas con la realidad. Además, estos indicadores son específicos para cada especie. Por ejemplo, en gallinas ponedoras se evalúa el estado del plumaje, mientras que en porcino puede analizarse la presencia de mordeduras en la cola y, en vacuno, aspectos como el tiempo que tarda el animal en tumbarse. Cada especie presenta comportamientos y necesidades distintas, por lo que la observación directa permite adaptar la evaluación a su realidad concreta.
5. Desde tu experiencia en auditorías, ¿Cuáles son los aspectos del bienestar animal que suelen generar más retos o áreas de mejora en las instalaciones?
Los retos varían en función del grado de implantación de la certificación:
El principal desafío es la mejora continua, adaptándose a nuevas exigencias y evolucionando en línea con los Prerrequisitos Welfair®.
Empresas que se inician
El reto suele ser cultural más que técnico. La adaptación a auditorías basadas en el animal genera dudas iniciales, aunque suele valorarse positivamente al aportar una visión más real.
Nuevos mercados internacionales Supone enfrentarse a realidades productivas distintas (clima, razas, sistemas de manejo). Requiere capacidad de adaptación sin perder el rigor técnico.
En todos los casos, el bienestar animal debe entenderse como un proceso de mejora continua.
“La auditoría no es el fin, sino el punto de partida para generar cambios reales.”
6. Muchas veces se piensa que una auditoría es solo un control. En la práctica, ¿Cómo contribuyen las auditorías a impulsar mejoras en bienestar animal dentro de las empresas?
Las auditorías son una herramienta clave de mejora continua.
Permiten a las empresas:
- obtener una evaluación objetiva y externa
- detectar aspectos que pueden pasar desapercibidos
- establecer prioridades claras
- planificar mejoras basadas en datos.
La auditoría no es el fin, sino el punto de partida para generar cambios reales.
7. La independencia es uno de los pilares de la certificación Welfair®. ¿Por qué es importante que las auditorías las realicen entidades certificadoras independientes?
La independencia garantiza que las evaluaciones se realizan de forma objetiva, transparente y sin conflictos de interés.
Esto genera confianza:
- en las empresas auditadas
- en los consumidores
- en el propio sistema.
En un ámbito como el bienestar animal, la credibilidad es fundamental.
“La auditoría no es el fin, sino el punto de partida para generar cambios reales.”
8. Desde el punto de vista técnico, ¿Qué valor aporta la certificación Welfair® a las empresas de la cadena alimentaria?
Welfair® ofrece una evaluación científica, transparente y comparable del bienestar animal.
Permite a las empresas:
- conocer el estado real de sus animales
- identificar mejoras basadas en datos
- trabajar con criterios homogéneos
- alinearse con estándares internacionales
- estructurar sus procesos de bioseguridad y manejo.
Es una herramienta clave para diferenciarse y anticiparse a las exigencias del mercado.
9. Desde tu experiencia, ¿Qué evolución has observado en el sector en los últimos años respecto al bienestar animal?
La evolución ha sido muy significativa.
El bienestar animal ha pasado de ser un requisito legal a convertirse en un elemento estratégico. Además, el sector ha avanzado en:
- profesionalización
- conocimiento técnico
- enfoque en mejora continua.
El cambio más relevante ha sido pasar de ‘cumplir’ a ‘querer mejorar’.
10. Para terminar, ¿Qué mensaje trasladarías a las empresas que están considerando certificarse en bienestar animal pero todavía no han dado el paso?
La certificación no es solo un sello, sino una oportunidad para conocer mejor el estado real de los animales y mejorar los sistemas productivos.
Aunque al inicio puede generar dudas, las empresas certificadas:
- mejoran su organización
- optimizan el manejo
- ganan eficiencia
- refuerzan la confianza.
Es un paso hacia un modelo más sólido, profesional y preparado para los retos del futuro.
