“Con Welfair® se mejora el bienestar animal, pero también la productividad, la calidad y la sostenibilidad del sistema”
Con más de 20 años de experiencia en el sector agroalimentario, Mikel Peña, veterinario y Lead Auditor de Welfair®, ha recorrido un camino que lo ha llevado desde ejercer como clínico veterinario hasta calificarse como auditor especializado en bienestar animal. Hoy colabora a nivel internacional, aplicando los estándares de evaluación de bienestar animal y poniendo el foco en la observación de los animales y los diferentes manejos ganaderos. Desde su mirada técnica y transversal, nos habla sobre la evaluación del bienestar animal, las particularidades de Latinoamérica y las oportunidades – así como los desafíos – de aplicar un modelo que obliga a pararse y observar.
De la clínica veterinaria al bienestar animal
Sus primeros pasos en la profesión estuvieron vinculados al trabajo clínico en el sector ganadero y pequeños animales. También ejerció como inspector veterinario en plantas de sacrificio de Cataluña. Más adelante, completó un máster en seguridad alimentaria, dedicándose durante más de diez años a la calidad e inocuidad en la industria alimentaria.
“Finalmente, en el año 2019 inicio mi formación en los estándares de evaluación y protocolos Welfair®. Hoy, casi el 100% de mi trabajo está centrado en auditorías en granja, planta de sacrificio e industria de transformación”, explica. Esa experiencia le ha permitido evaluar, de primera mano, el importante trabajo que realizan las empresas de todos los eslabones de la cadena agroalimentaria.
Una mirada desde Latinoamérica
Durante los primeros años como auditor, su actividad se concentró en España y Portugal. Pero desde 2022, su campo de trabajo se ha expandido a Latinoamérica, un continente que, según Mikel, “la gran riqueza geográfica y cultural de sus países se refleja también en la diversidad de sistemas de manejos ganaderos”. Esta variedad, explica, no solo se da entre países, sino también entre las diferentes regiones dentro de cada uno: “Desde las grandes lecherías tecnificadas en México, hasta los pequeños ganaderos de Costa Rica y Perú, todos comparten un elemento en común: el compromiso de sus técnicos y productores y una visión del bienestar animal como pilar fundamental para la sostenibilidad y competitividad de sus sistemas ganaderos e industrias agroalimentarias asociadas”, aclara.
Además, destaca una diferencia clave respecto al contexto europeo: “Mientras en España y Portugal se ha trabajado mucho en certificaciones específicas, en Latinoamérica están integrando el bienestar animal dentro de una visión muy amplia y sostenible de toda la cadena agroalimentaria. Es un enfoque global que resulta, bajo mi punto de vista, muy enriquecedor”, asiente.
De la teoría a la práctica: evaluar el entorno y observar al animal
En sus auditorías, Mikel identifica dos enfoques que, lejos de ser opuestos, considera complementarios. El primero es el que analiza los riesgos del entorno. “Por ejemplo, si el camino hacia un pasto está en mal estado, puede comprometer el bienestar del animal generando cojeras. O si las temperaturas son extremas, como ocurre en algunas regiones de México, eso también afecta directamente a su bienestar”, explica el auditor.
El segundo enfoque, y el que Mikel valora especialmente, es el basado en la observación directa del animal: “El protocolo Welfair® se basa en eso: parar, observar y evaluar. Ver cómo se comporta el animal nos indica si el entorno y el manejo realmente están funcionando. No se trata únicamente de revisar documentación, sino de mirar al animal, entender qué está pasando y, consecuentemente, detectar oportunidades de mejora que, muchas veces, los técnicos podemos pasar por alto”.
Asimismo, destaca que uno de los mayores aprendizajes de su experiencia profesional ha sido, precisamente, el intercambio de estas perspectivas con otros especialistas del sector. Compartir manejos distintos, enfoques y observaciones ha enriquecido su trabajo y le ha permitido abordar el bienestar animal desde una visión más integral y práctica.
Barreras y beneficios
A la hora de implementar el protocolo Welfair®, Mikel afirma que muchas empresas encuentran barreras iniciales, especialmente derivadas del desconocimiento. “Están acostumbradas a auditorías documentales, donde se evalúan procedimientos escritos. Pero aquí lo que se audita es el comportamiento del animal, y eso genera ciertas dudas o resistencias al principio”, explica.
Sin embargo, asegura que una buena explicación técnica puede transformar la percepción. “Cuando se entiende el enfoque y se muestra cómo se aplican los indicadores, las empresas lo valoran. Por eso es tan importante explicar bien, no solo a los responsables, sino también a ganaderos, operarios y técnicos de planta”.
En cuanto a los beneficios, Mikel es contundente: “El bienestar animal es un pilar fundamental que impacta positivamente en la productividad de las granjas, pero también la calidad e inocuidad en las plantas de sacrificio. Y muchas veces eso se olvida. No solo ganan los animales, gana toda la cadena”, concluye.
Historias que dejan huella
A lo largo de sus auditorías, Mikel ha sido testigo de cómo las certificaciones como Welfair® pueden generar un impacto tangible en el bienestar de los animales y en los resultados productivos de las ganaderías. Uno de los casos que más recuerda es el de una empresa que decidió certificar con el sello Welfair® a sus ganaderías de leche, compuestas por pequeños productores con rebaños de unas 30 vacas cada uno.
“Durante las evaluaciones internas se detectó que en varias ganaderías la disponibilidad de agua era limitada”, explica. A partir de este hallazgo, se hicieron mejoras simples, pero efectivas: se optimizó la ubicación y se incrementó la cantidad de bebederos. Los resultados no tardaron en notarse. Los ganaderos observaron una disminución de los comportamientos agonísticos de competencia por el acceso al agua, lo que contribuyó a mejorar el bienestar general de los animales y la estabilidad del grupo.
Además, reportaron un aumento notable en la producción lechera. “Uno de los productores incluso estimó que la mejora le generó un ingreso adicional de unos 20.000 dólares al año”, concluye Mikel, reafirmando que el bienestar animal no es solo una cuestión ética, sino también una decisión estratégica con beneficios concretos para las ganaderías.
La importancia de mantenerse actualizado
Preguntado por cómo se alinean las auditorías con los avances científicos, Mikel explica que los auditores reciben una formación continua, basada en los protocolos y estándares definidos, y son evaluados periódicamente para mantener su capacitación. Pero además, destaca la importancia de la comunicación entre todos los actores involucrados: “Recogemos muchos datos de campo que pueden ser útiles para mejorar los indicadores existentes. Por eso es fundamental el diálogo entre el sector, los técnicos y los comités científicos”, subraya.
A ello se suma la necesidad de estar al tanto de los cambios legislativos, especialmente en países latinoamericanos, donde asegura que la legislación en bienestar animal está en constante evolución. Para Mikel, participar en congresos, leer publicaciones especializadas y participar en foros del sector no solo mantiene actualizados a los profesionales, sino que permite adaptar la certificación a contextos específicos y en evolución.
Compromiso con toda la cadena
Con una trayectoria que abarca múltiples eslabones del sistema agroalimentario, Mikel Peña considera que el bienestar animal no debe entenderse como un requisito aislado, sino como un compromiso colectivo que involucra a toda la cadena: desde las ganaderías, pasando por los transportistas, plantas de sacrificio, transformación, distribuidores y consumidores. “Cuando se aplican correctamente los protocolos, los resultados son evidentes: mejora el bienestar de los animales, pero también la productividad, la calidad del producto y la sostenibilidad del sistema. Esa es la dirección en la que debemos seguir avanzando”.
