«Los primeros interesados en que los animales estén bien son los ganaderos»
Ina Beltrán de Heredia, doctora en veterinaria e investigadora del Departamento de Producción Animal del Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario (NEIKER), ha dedicado gran parte de su carrera al estudio del bienestar animal en pequeños rumiantes. En esta entrevista, nos adentramos en su trayectoria profesional, el impacto de la certificación Welfair® en el sector agroalimentario y los desafíos y oportunidades de avanzar hacia una ganadería más sostenible y comprometida con el bienestar animal.
El equilibrio entre reproducción y bienestar animal
Ina Beltrán de Heredia empezó la carrera de investigación al finalizar sus estudios de veterinaria, y su tesis se centró en biotecnología de la reproducción en pequeños rumiantes. Este enfoque marcó el inicio de su especialización en producción animal, un campo que se ampliaría con su participación en un proyecto europeo en 2010, donde trabajó en la identificación de indicadores de bienestar animal y dolor en distintas especies.
«Fue entonces cuando me introduje en el mundo del bienestar animal», explica Ina. «Concretamente, en el marco del proyecto Animal Welfare Indicators (AWIN), que buscaba desarrollar indicadores fiables para evaluar el bienestar en varias especies de animales domésticos, entre ellas el ovino y el caprino. Desde ese momento, compagino mi trabajo de reproducción y producción animal con este campo tan importante, el de bienestar».
En el ámbito europeo, el término «pequeños rumiantes» abarca principalmente el ovino y el caprino, es decir, las ovejas y las cabras. «En lo que respecta a Welfair®, empezamos a trabajar en el bienestar animal de ovino», comenta. Aun así, destaca que, más adelante, se centraron también en el desarrollo de protocolos para caprino: “Tenemos desarrollados, por orden cronológico, el de corderos de cebadero, ovino y también un pequeño anexo a ese protocolo que es el de corderos lechales, además del protocolo para el caprino, que se encuentra en un avanzado estado de desarrollo”. Finalmente, añade que están afinando detalles en colaboración con el sector agroalimentario para respaldar que estos protocolos reflejen la realidad productiva.
El impacto de la certificación Welfair®
Para Ina, el desarrollo de los protocolos ha marcado un antes y un después en las granjas de estas especies. “La Certificación ha permitido identificar tanto los puntos fuertes como las áreas de mejora del sistema de producción. Una vez se han visto los puntos débiles, todo lo que queda es mejorar”, reflexiona.
El impacto no se limita a la mejora de las prácticas ganaderas. Ina subraya que el sello Welfair® contribuye significativamente a la confianza del consumidor. Desde el punto de vista del bienestar animal, afirma que es un estatus muy complejo, ya que abarca diferentes perspectivas: la del ganadero, la del veterinario y la del consumidor. Según su experiencia, el consumidor generalmente interpreta el bienestar como la adecuación a la vida natural de los animales: “En el caso del sector ovino, mayoritariamente de producción extensiva o semiextensiva, los consumidores tienden a valorar positivamente estos sistemas porque consideran que los animales están en el medio externo, con una vida natural”.
No obstante, reconoce que en sistemas más intensivos, como el cebo de corderos o la producción intensiva de ovejas, puede haber mayor cuestionamiento por parte del consumidor. “Sin embargo, contar con una evaluación realizada por un auditor externo, que concluye en un sello que avala el bienestar animal, siempre genera confianza. Este sello indica que se superan los estándares de bienestar, lo cual es un punto positivo tanto para el consumidor como para los productores”, concluye.
Además, destaca que este sello no solo tiene impacto en el mercado local, sino que en mercados internacionales, donde los estándares de calidad y bienestar son cada vez más estrictos, “contar con certificaciones reconocidas como Welfair® abre puertas a nuevos clientes y socios comerciales».
Beneficios concretos para ganaderos y consumidores
Los beneficios de la Certificación no solo los encontramos en el bienestar de los animales. Según Ina, estas mejoras también repercuten en la calidad del producto y en la rentabilidad de las explotaciones. «En los cebaderos, ajustar la densidad de animales o mejorar las condiciones sanitarias conlleva un aumento de los índices de crecimiento y de competitividad. Es una ventaja para los ganaderos y, por supuesto, para los animales».
En el caso de las ovejas lecheras, la situación es similar. «Cuando se aplican controles específicos, como la supervisión de la salud de lasmamas, se mejora notablemente la calidad de la leche. Esto no solo incrementa el valor del producto en el mercado, sino que también contribuye a ofrecer un alimento de alta calidad, beneficiando tanto al productor como al consumidor», explica.
Por último, la investigadora señala que estas mejoras no siempre implican grandes inversiones. «Muchos de los cambios son asequibles y lógicos. Por ejemplo, optimizar las prácticas de manejo puede marcar una gran diferencia sin necesidad de incurrir en costes elevados», afirma.
Los desafíos del cambio en el sector
La implementación de estos protocolos no ha estado exenta de desafíos. Ina reconoce que, al principio, algunos ganaderos muestran cierta resistencia. «Es normal. Cuando alguien externo señala puntos débiles, puede ser incómodo. Pero una vez que los productores asumen las mejoras, los resultados son evidentes. La mayoría entiende que estos cambios no solo benefician a los animales, sino también a la sostenibilidad y viabilidad de sus granjas» asegura la investigadora.
El futuro del bienestar animal: adaptabilidad y compromiso de los ganaderos
Ina tiene una visión clara sobre el futuro del bienestar animal: «Me encantaría que, en un futuro no tan lejano, todas las evaluaciones de bienestar dieran resultados excelentes”, aunque reconoce que alcanzar este objetivo es un proceso gradual. “La realidad te pone en tu sitio, y eso se va consiguiendo poco a poco”, comenta. Sin embargo, anhela que este proceso evolutivo sea más rápido y ágil para que las mejoras en el bienestar de los animales se implementen con mayor celeridad.
Finalmente, la investigadora concluye enfatizando que los protocolos Welfair® han demostrado su capacidad para adaptarse a lo largo del tiempo, incrementando los umbrales de exigencia para promover una mejora continua en las prácticas ganaderas. Además, “el bienestar animal es fundamental no sólo por el impacto en la viabilidad económica de los ganaderos, sino también por razones éticas. Los primeros interesados en que los animales estén bien, son ellos”.
