“Welfare Quality ayudó a cambiar el enfoque de la evaluación pasando a un sistema de medidas basadas en el animal”
Harry Blokhuis, profesor y asesor senior, ha dedicado su carrera a la investigación en bienestar animal, liderando proyectos internacionales clave como Welfare Quality y dirigiendo el Centro de Referencia de la Unión Europea en Bienestar Animal (EURCAW) de Rumiantes y Equinos. En esta entrevista, nos ofrece su trayectoria, avances en la evaluación del bienestar animal y tendencias globales que están marcando el futuro del sector.
De la etología a la investigación aplicada
El interés de Blokhuis por el comportamiento animal surgió tras leer los libros del premio Nobel holandés Nico Tinbergen. “Me fascinaron sus estudios y su método de ‘mirar y preguntarse’. Demostró cómo la observación precisa y el registro del comportamiento («mirar»), junto con preguntas imaginativas sobre su función, causas y desarrollo («preguntarse»), daban lugar a hipótesis interesantes que podían ser probadas en un entorno natural o en laboratorio”, explica. Durante sus estudios en la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos, descubrió la importancia de la etología aplicada para mejorar el bienestar animal y, con la influencia de profesores como Jos Metz y Piet Wiepkema, inició su carrera científica en este campo.
Rápidamente, comprendió que la clave para mejorar el bienestar de los animales de granja era la colaboración internacional. «La UE ha brindado oportunidades excepcionales para desarrollar proyectos multidisciplinares con una fuerte implicación del sector», señala. Durante 25 años, ha coordinado diez proyectos europeos, incluyendo Welfare Quality, la iniciativa que el profesor describe como “el mayor esfuerzo internacional en bienestar animal hasta la fecha”.
Welfare Quality: un punto de inflexión en la evaluación del bienestar animal
Uno de los mayores logros de Welfare Quality fue la creación de un marco común para evaluar el bienestar animal, acordado por 44 socios de Europa y Latinoamérica. «El proyecto ayudó a cambiar el enfoque de la evaluación, pasando de un sistema basado en ‘medidas de entrada’ (relativas a las instalaciones y la gestión) a ‘medidas basadas en el animal’», destaca Harry. Este cambio ha sido clave para diseñar protocolos más precisos y relevantes para la industria y la regulación.
Coordinando la cooperación europea en bienestar animal
Actualmente, Blokhuis dirige el EURCAW Ruminants & Equines, un centro que proporciona asesoramiento científico y técnico a las autoridades competentes de los Estados miembros de la UE. Su principal objetivo es ayudarles en el control oficial de los requisitos de bienestar de rumiantes y equinos, establecidos en la legislación de la UE. «Nuestro trabajo facilita el acceso a información científica actualizada y herramientas de formación para los inspectores y organismos de control», explica.
El centro es un consorcio internacional que reúne instituciones de Suecia, Francia, Austria, Italia, Grecia e Irlanda. «Colaborar con distintos países permite integrar conocimientos de diferentes entornos, ampliando la experiencia disponible y mejorando la base científica del centro. Adoptar un enfoque internacional garantiza que se tengan en cuenta distintas circunstancias y prácticas, lo que facilita la aceptación de los resultados. «, subraya.
Tendencias globales y el futuro del bienestar animal
Blokhuis señala que, a lo largo de su carrera, uno de los cambios más importantes que ha detectado es la creciente aceptación del bienestar animal como un aspecto clave en la producción ganadera: «Esta aceptación ha venido de la mano de una mayor demanda social y de numerosas iniciativas tanto legislativas como del sector privado para mejorar el bienestar de los animales.», afirma. Asimismo, destaca que las empresas cercanas al consumidor, como supermercados y cadenas de restaurantes, están integrando el bienestar animal como criterio de calidad y exigiendo estándares más elevados a sus proveedores, en base a sistemas de certificación y auditorías externas como Welfair®.
Para los productores, adaptarse a estas demandas implica aplicar mejoras basadas en la ciencia y trabajar en conjunto con la distribución. «La clave está en colaborar para implementar cambios y compartir los costes y beneficios de estas mejoras», señala. No obstante, también destaca la importancia de la investigación en este proceso. «La ciencia debe seguir proporcionando datos sólidos que respalden las mejoras en bienestar animal», explica.
Otro cambio relevante que destaca el profesor es la mayor base científica en las discusiones sobre bienestar animal: “Hoy en día, tanto la industria como las ONG se apoyan más en los resultados científicos para argumentar sus posiciones”, asegura.
Finalmente, Blokhuis lanza un mensaje crucial: la interacción entre bienestar animal y otros problemas globales, como el cambio climático, será un desafío. En este sentido, enfatiza la necesidad de integrar el bienestar animal con otras problemáticas globales. “La investigación deberá adoptar un enfoque más holístico y, sin duda, la ciencia seguirá siendo la base de cambio”.
