“El objetivo central nunca debe perderse de vista: el bienestar real de los animales”
George Stilwell es veterinario y profesor asociado en la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad de Lisboa (FMV-ULisboa). Además, coordina el Laboratorio de Investigación en Comportamiento y Bienestar Animal en la misma universidad y es una figura clave en el avance del bienestar de los animales de producción, combinando docencia, investigación aplicada y trabajo de campo. En esta entrevista nos habla de su trayectoria, los cambios en el bienestar animal en Portugal, el papel de la certificación Welfair® y los desafíos del futuro.
Trayectoria desde la práctica veterinaria hacia la investigación
“Comencé mi vida profesional como veterinario clínico trabajando con animales de granja”, explica Stilwell. Durante 17 años ejerció en dos regiones del centro y norte de Portugal, antes de incorporarse en 2001 a la FMV-ULisboa, donde actualmente imparte las asignaturas de “Clínica de animales de producción” y “Bioética”.
Su investigación se ha centrado en la salud y bienestar de rumiantes, así como en la enseñanza de la medicina basada en la evidencia. Su tesis doctoral trató sobre el dolor en el ganado bovino, tema que sigue siendo uno de sus principales focos de estudio.
Ha coordinado o participado en numerosos proyectos europeos y nacionales sobre bienestar de rumiantes, entre los que destaca su papel en AWIN – Animal Welfare Indicators, liderando los estudios sobre cabras lecheras y publicando el protocolo de evaluación del bienestar para esta especie. Asimismo, “fui miembro de varios grupos de trabajo de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sobre el bienestar de vacas lecheras y terneros, incluyendo los grupos responsables de las Opiniones Científicas que fundamentan la revisión de la legislación sobre el bienestar de terneros y vacas lecheras”, destaca.
El estado del bienestar animal en Portugal
En los años 80 y 90, Stilwell ya hablaba de bienestar animal con los ganaderos “cuando muy pocas personas siquiera pensaban en ello”. En aquel momento, muchos percibían el bienestar como una amenaza para la viabilidad económica de las granjas. “Nuestro deber como veterinarios era mostrar que el bienestar era la mejor vía para garantizar el éxito de sus granjas”, asegura Stillwell.
Uno de los hitos fue el diseño de un protocolo de evaluación para el programa Happy Cows Milk Program en Azores, uno de los primeros enfoques estructurados en el país. “Al principio, muchos lo tomaron a broma, pero rápidamente se comprendió que la evaluación y certificación del bienestar era el camino a seguir”, explica Stilwell. Gracias a este trabajo, y al aumento de la conciencia y exigencia por parte del consumidor, aclara que la situación en Portugal ha mejorado sustancialmente. Hoy en día, las buenas prácticas son más comunes y la mayoría de los ganaderos están convencidos de que deben promover el bienestar para sobrevivir como productores.
No obstante, Stilwell es claro: «Vamos avanzando en la dirección correcta, aunque aún no hemos alcanzado el escenario ideal», apunta Stilwell, quien subraya que persisten algunas carencias que deben mejorarse.
La introducción de protocolos fue clave. “Permitieron una evaluación más sistemática y científica, además de fomentar la participación del sector”, asegura. En este sentido, Welfair® fue pionera en Portugal, al certificar el bienestar en distintas especies y en distintas etapas de la cadena alimentaria. Al convertirse en una etiqueta “reconocida y creíble”, promovió una “competencia saludable” entre productores, empresas y distribuidores.
Welfair® y el papel de la Welfare Quality Network
Stilwell es miembro activo de la Welfare Quality Network (WQN), y su participación nace de su trabajo en AWIN y como experto en grupos de EFSA: “La función de la WQN es esencial: promueve la armonización de estándares, apoya la implementación de certificaciones en toda Europa y genera material formativo para garantizar un proceso transparente y estandarizado”, explica.
Los retos actuales incluyen mantener la credibilidad del sistema, fortalecer o incluso incrementar las exigencias y desarrollar nuevos protocolos para sistemas cubiertos parcialmente (como vacas nodrizas, terneros lecheros o producción extensiva): “El riesgo más grave para cualquier certificación es perder credibilidad. Debemos mantener o incrementar el nivel de exigencia para preservar todo el trabajo previo, ya que reducirlo conduciría a la destrucción de todos los esfuerzos por crear un proceso transparente”, enfatiza Stiwell.
Evaluación interna: ¿una herramienta eficaz?
Stilwell lideró un estudio reciente sobre autoevaluaciones simplificadas en granjas lecheras, dentro del marco de Welfair®. El objetivo: saber si estas herramientas ayudan realmente a preparar a los productores para la auditoría externa.
Los resultados son claros: sí funcionan, pero solo si hay compromiso real. La autoevaluación facilita la participación y permite detectar debilidades. Por ejemplo, el estudio identificó granjas que realizaban descornado (acción de quitar o prevenir el crecimiento de los cuernos de animales) sin anestesia. Tras la auditoría, algunas iniciaron formación y mejoraron su puntuación final. Las que no aplicaron los cambios, no mejoraron: “La autoevaluación es fantástica, pero solo es útil si el ganadero cree en ella”, afirma Stilwell.
Formación continua: la clave del bienestar
Asimismo, la educación de ganaderos y veterinarios es esencial. “Si no comprenden las necesidades de los animales, si no saben identificar comportamientos o signos de estrés, no podrán mejorar su bienestar”, asegura. Un ejemplo claro, explica, es que la evidencia científica muestra que los terneros mejoran su desarrollo cognitivo si se agrupan desde edades tempranas. “Los ganaderos deben entender que esto no es un capricho, sino una necesidad real”.
En cuanto a los futuros veterinarios, muchos tienen ideas negativas sobre la producción animal. “Mi objetivo como profesor es mostrarles que pueden formar parte del cambio. No deben alejarse de las granjas, sino involucrarse más para lograr prácticas mejores”. Por eso, insiste en que deben visitar granjas certificadas y aprender sobre bienestar desde los primeros años. “Los veterinarios tienen una enorme influencia sobre los ganaderos. Si confían en la evaluación del bienestar y trabajan por su mejora, la certificación será mucho más eficaz”, concluye.
Mirando al futuro del bienestar animal en Europa
Stilwell es optimista, pero también realista: “La presión para mejorar la legislación y los sistemas alimentarios sostenibles es creciente, pero pocos consumidores están dispuestos a pagar más. Por eso, quienes aplican buenas prácticas deben recibir apoyo económico”. En este contexto, destaca el papel de la certificación no solo como herramienta de transparencia y mejora, sino también como un valioso mecanismo para identificar y recompensar a las granjas que realmente se comprometen con el bienestar animal: «La certificación también es una excelente manera de seleccionar aquellas granjas que merecen ser recompensadas con apoyo financiero gubernamental», añade.
Además, sostiene que la ciencia será decisiva: entender qué necesitan los animales, cómo traducir su experiencia en indicadores objetivos, y qué sistemas son realmente sostenibles.
Finalmente, para Stilwell, el objetivo central nunca debe perderse de vista: el bienestar real de los animales. “No es para vender más, ni por marketing, ni para calmar conciencias. Es para asegurar que los animales viven una vida que vale la pena”, finaliza.
