Aprender desde el terreno
El bienestar animal no se entiende solo con buenas intenciones: se entiende en el terreno,
observando, interactuando y aprendiendo día a día con los animales y los equipos. Cuando recorres granjas, observas a los animales y ves cómo el trabajo diario, muchas veces invisible, es el que realmente marca la diferencia.
A lo largo de mi trayectoria profesional, el contacto directo con granjas, equipos técnicos y procesos de auditoría me ha permitido entender que el bienestar animal cambia según la especie, el sistema productivo y el contexto. Requiere, por tanto, una aproximación flexible, basada en criterios científicos, pero también en la comprensión del terreno.
Durante las auditorías, esa comprensión se construye a partir de la observación directa del animal. Se evalúan aspectos muy concretos: cómo se mueve, cómo interactúa, cómo reacciona ante la presencia de las personas y cuál es su estado de salud. Estos detalles marcan la diferencia en la práctica diaria.
El bienestar mejora cuando se analizan resultados, se comparan indicadores y se asume que siempre hay margen de mejora. En muchos casos, también implica tomar decisiones complejas, cuestionar prácticas consolidadas y aceptar que la mejora continua forma parte del compromiso real con los animales y con el sector.
Rigor y coordinación operativa
Mi trabajo como directora de certificación y operaciones en Welfair® consiste precisamente en asegurar que el sistema funcione: mejorando el reglamento de certificación y los protocolos, y coordinando equipos y auditorías de integridad para garantizar coherencia, independencia y rigor científico.
También implica gestionar situaciones complejas. Las alertas y los incumplimientos forman parte de cualquier procedimiento. No son fallos, sino señales que nos permiten actuar a tiempo y mejorar continuamente.
El bienestar animal es, además, un concepto que ha ido ganando complejidad con los años. A medida que crece el interés social y la exigencia del consumidor, aumenta la responsabilidad del sector de explicar, demostrar y sostener con hechos aquello que se afirma.
Esto obliga a ir mucho más allá y a asumir que el bienestar no puede abordarse desde una única dimensión, y en ese equilibrio entre exigencia y acompañamiento es donde los sistemas de certificación adquieren verdadero sentido.
Hacia un sistema más robusto y transparente
En este contexto, se enmarca la nueva versión del Reglamento General de Certificación en Bienestar Animal de Welfair®, que entrará en vigor en mayo de 2026. Esta actualización no responde a una necesidad formal, sino a una evolución natural del sistema.
La actualización pone especial énfasis en:
- Formación de auditores.
- Auditorías de más calidad con nuevos requisitos
- Trazabilidad de procesos.
- Gestión clara de alertas e incumplimiento.
El objetivo es contar con un sistema más robusto, transparente y preparado para responder a la realidad cambiante del sector.
Desde Welfair®, y desde el área de certificación y operaciones, nuestro compromiso es seguir fortaleciendo un modelo que no se conforme con cumplir, sino que aspire a mejorar constantemente. Solo desde el rigor, la transparencia y el trabajo en campo podemos avanzar con credibilidad y garantizar que el bienestar animal deje de ser un concepto y se convierta en una práctica real, medible y sostenible.
