“El bienestar animal es respeto: hacia el animal, hacia el producto y hacia quien lo consume”
“En el momento de reservar un hotel por internet, antes mirábamos las estrellas, ahora miramos la puntuación. Welfair® es eso: el grado de satisfacción que ha tenido el animal en nuestra casa”
Guillem de Planell Asón es el responsable de calidad de Grup Viñas, una empresa familiar con sede en Vic (Osona, Barcelona) y más de seis décadas de experiencia en el sector cárnico. Nacida de una pequeña carnicería en el centro de la ciudad, la compañía ha evolucionado hasta convertirse en un grupo integrado que controla toda la cadena de producción: desde la cría del animal hasta el sacrificio, el procesado y la distribución final.
Actualmente, Grup Viñas produce alrededor de 17.000 toneladas de carne al año y registra un volumen de sacrificio de 65.000 cabezas de vacuno anuales. La compañía exporta a más de una decena de países, entre ellos Francia, Italia, Alemania, Dinamarca, Reino Unido, Portugal, Grecia, Malta y Hong Kong, combinando una fuerte presencia internacional con el compromiso de mantener sus raíces familiares.
Con un modelo basado en la excelencia y en el respeto por el producto, Viñas apostó por el bienestar animal como una herramienta científica, productiva y ética. En esta entrevista, Guillem repasa la evolución de la empresa, su relación con Welfair®, y cómo la ciencia, la eficiencia y el respeto se han convertido en los pilares de su filosofía.
Una historia que creció sin perder su esencia
“Nosotros somos una empresa familiar, cosa que ha pautado mucho nuestro carácter”, explica Guillem. “Empezó hace 60 años en una pequeña carnicería en el centro de Vic, donde la madre de la familia llevaba la carnicería y el padre era tratante de ganado. Con el tiempo, aquella carnicería tuvo un obrador, una sala de despiece y luego un matadero. Por otra parte, toda la parte del animal vivo llevó a tener granjas que iban complementando la actividad cárnica”, aclara.
El Grup ha crecido de forma natural, pero manteniendo su identidad: “No tiene sentido tener un matadero sin criar los animales; contamos con toda la cadena de producción integrada. Ese es el modelo que ha crecido año tras año, sin perder nuestra esencia.” Añade que, incluso después de tantos años, siguen dando servicio tanto al pequeño carnicero de siempre como a grandes multinacionales: “No hemos perdido ese enfoque”, acaba.
Los inicios del bienestar animal en Grup Viñas
El bienestar animal se incorporó en Viñas mucho antes de que existieran las certificaciones actuales. “Empezamos con el bienestar animal en el año 2002 por exigencia de algunos clientes. Por aquel entonces, era algo muy innovador, y enfocado solamente al sacrificio”, recuerda.
Aquella exigencia inicial se convirtió pronto en una oportunidad de aprendizaje. “Empezamos con eso, fuimos aprendiendo, y vimos que íbamos por delante del resto de empresas. Conocimos el proyecto Welfare Quality® en 2008, donde los actuales responsables de la Unidad de Bienestar Animal de IRTA, Antonio Velarde y ANTONI DALMAU, lo presentaron”. Ese descubrimiento marcó un antes y un después. “Era la continuación de lo que nosotros habíamos aprendido en el matadero, pero aplicado a la granja. Es decir, un protocolo que permitía medir el bienestar animal en granja y, a partir de ahí, tomar medidas de mejora”, explica.
De la investigación científica a la aplicación práctica
Tras conocer el protocolo, Grup Viñas propuso al IRTA desarrollar un proyecto conjunto. “Planteamos realizar un proyecto de investigación para relacionar el bienestar animal, medido mediante el protocolo Welfare Quality®, con la calidad de la carne. Para ello, trabajamos con diferentes granjas del grupo, que presentaban sistemas de producción muy diversos. De esta manera, podíamos evaluar si el protocolo funcionaba de forma adecuada en distintos contextos productivos y zonas geográficas.”
Después de cuatro años de investigación, se dieron cuenta que había una tendencia entre la mejora del bienestar animal y la mejora de la calidad de la carne. “Eran aspectos que ya intuíamos: cuanto mejor es el trato que recibe el animal a lo largo de su vida, mejor es la calidad de la carne que obtenemos. Y una mejor calidad de carne también implica una vida útil más larga”, relata. Fue en ese momento cuando el bienestar animal pasó de ser una necesidad para la marca a una inversión productiva.
La apuesta por un método científico y centrado en la observación del animal
“Apostamos por Welfair® precisamente porque es un método centrado en el animal”, afirma Guillem. “Tenemos granjas en distintas zonas de Cataluña, con climas y razas diferentes. Al enfocarnos en el animal y ‘preguntarle’ directamente cómo se encuentra, obtenemos información real sobre su bienestar que, posteriormente, podemos comparar. Esa fue la razón por la que elegimos el protocolo Welfare Quality® como herramienta para medirlo”, aclara Guillem.
Esa perspectiva animal-based permitió a Viñas estandarizar la medición y descubrir puntos de mejora concretos. “Por ejemplo, en nuestro país es habitual que muchos animales compartan un solo bebedero. Eso nos hizo ver que, al implementar cambios, debemos instalar dos. Así duplicamos la disponibilidad y mejoramos la relación entre animales y bebederos. Por eso, cuando construimos o remodelamos una granja, siempre incorporamos dos bebederos”.
También comprobaron que la densidad influía en el bienestar y en los resultados productivos. “Si mejoramos la densidad y le ofrecemos más espacio, el animal lo devuelve con mejores rendimientos productivos”. Guillem señala que aún queda mucho trabajo por hacer, muchas áreas por mejorar y bastante ciencia por desarrollar, aunque prefiere verlo más como oportunidades que como retos.
Auditorías, datos y mejora continua
El sistema de auditorías Welfair® también ha servido como herramienta de autoconocimiento para la empresa. Guillem expresa que, al realizar las auditorías, los informes ofrecen puntuaciones de cada granja, funcionando como una radiografía de la misma. “Realmente te reconoces en los resultados. No se trata solo de obtener el certificado. Si analizas bien los resultados, no te sorprenden; reflejan lo que ya habías detectado.”
El Grup también ha visto cómo las mejoras que ellos aplican coinciden con criterios posteriores de Welfare Quality®. Guillem comenta que no se trata de que sus acciones hayan influido directamente, sino de que el sentido común los ha llevado a las mismas conclusiones. Por ejemplo, en la última revisión del protocolo se ha dado gran importancia al ambiente en el que viven los animales, incluyendo el acceso a espacios exteriores y, en general, a la calidad del aire.
Asimismo, la mejora de la ventilación ha tenido efectos muy visibles: “Al instalar ventiladores dentro de las naves, los animales reaccionaron de manera muy positiva. Durante los períodos de calor, esto les proporciona confort térmico y, al mismo tiempo, mejora la calidad del aire dentro de las instalaciones. Estamos muy contentos con esas inversiones”, señala.
Concienciación, formación y eficiencia
Aunque el punto de partida en bienestar animal del sector es alto, Guillem subraya que todavía “falta concienciación”. Sostiene que, aunque ya tenían un buen nivel, esto muchas veces se debe a la costumbre: “Se hace bien porque siempre se ha hecho así. Lo que nos falta es que quien cría animales entienda que el bienestar animal es una condición indispensable para la calidad de la carne.”
También destaca la importancia de la explicación: “No basta con decir que un animal necesita juguetes. Debemos poder cuantificar el bienestar del mismo y traducirlo en términos económicos, para que la gente lo entienda. Concienciación, formación y entender que invertir en bienestar animal, además, se traduce en un retorno económico tangible”, concluye.
El papel del consumidor y el valor de la marca
De Planell reflexiona también sobre la evolución de la percepción social: “Si haces una encuesta, todos dirán que quieren carne con mejor bienestar animal, pero luego acabarán comprando la más barata. Aún así, poco a poco, los consumidores nos vamos concienciando. A igualdad de precio, entre una carne certificada y otra no certificada, es probable que elijan la certificada”, afirma.
Destaca que el Sello Welfair® aporta un valor intangible al producto: “Le da un valor que no siempre se puede traducir en euros de forma sencilla y directa, pero que sí fortalece la marca. Que tu marca esté asociada a un sello de bienestar animal es un valor añadido y genera confianza en los consumidores.”
El bienestar animal como inversión de futuro
“El bienestar animal ha llegado para quedarse”, asegura Guillem. Explica que este concepto tiene dos vertientes: “la de la imagen —crucial para la marca y los consumidores— y la interna, como indicador de mejora y eficiencia. Las dos son importantes: una nos defiende, la otra nos hace mejores.”
En Grup Viñas, esa filosofía se traduce en proyectos concretos: “Tenemos sistemas de control y tratamiento del agua para dar al animal la mejor calidad posible. Hemos desarrollado compostaje de cama para reutilizar materiales y reducir emisiones. También usamos cámaras que vigilan el comportamiento de los animales y detectan incidencias. Es estudiar, estudiar y mejorar. La famosa mejora continua”, finaliza.
Confianza, comunicación y respeto
De Planell es tajante: “La producción de vacuno de carne que hay es impresionante. Hacemos un producto muy bueno, con bienestar animal muy alto y huella ambiental baja, pero no lo sabemos explicar.” Destaca que, a pesar de esa calidad, muchos consumidores desconocen todo lo que hay detrás y que, si lo supieran, seguramente la valorarían mucho más.
“La marca Welfair® ya es una referencia en los lineales y eso ayuda al consumidor a reconocer un sello de bienestar animal que siempre es el mismo. Lo asocia con calidad”, asegura Guillem. “Pero se necesitan pocas fisuras para destruir la confianza. Por eso hay que seguir trabajando, haciendo bien las cosas y aprovechando las herramientas para demostrarlo. A la larga, siempre trae buenos frutos.”
Y concluye con una analogía que recoge la esencia de la certificación: “En el momento de reservar un hotel por internet, antes mirábamos las estrellas, ahora miramos la puntuación. Welfair® es eso: el grado de satisfacción que ha tenido el animal en nuestra casa”, afirma.
En su última reflexión, Guillem subraya la importancia del respeto en todo el proceso: “Sabemos que los animales se crían y se sacrifican para obtener carne, pero en todo este proceso la palabra clave es respeto. Respeto al animal, respeto al producto y respeto al consumidor. Si mantenemos ese equilibrio, el futuro será nuestro.”
