«La certificación Welfair® ha objetivado la medición de bienestar animal, estableciendo indicadores válidos y medibles superiores a los exigidos por la legislación»
La certificación Welfair® ha revolucionado la forma en que entendemos el bienestar animal en la industria agroalimentaria. En esta entrevista, Toni Velarde, director del programa de bienestar animal del IRTA, destaca la necesidad de actualizar la legislación para incorporar avances científicos. También analiza el impacto de la certificación Welfair®, que ha transformado la percepción del bienestar animal y lo ha convertido en una herramienta de mejora continua para productores y de valoración por parte de consumidores.
Un camino marcado por la investigación y la innovación
Toni Velarde encontró su vocación en el bienestar animal durante sus estudios de veterinaria. «Lo que más me gustó de la carrera fue la parte de investigación, sobre todo en los aspectos de comportamiento y bienestar animal», comenta. Tras finalizar sus estudios, realizó un doctorado entre el IRTA y la Universidad Autónoma de Barcelona centrado en el bienestar animal durante el sacrificio, evaluando diferentes sistemas de aturdimiento.
Esta experiencia lo llevó a Cambridge, donde realizó un postdoctorado en Cambridge Veterinary School. Allí profundizó en el estudio del estado emocional de los animales. «Fue entonces cuando el IRTA me propuso abrir la línea de bienestar animal, y empezamos a trabajar en proyectos que definieran protocolos de evaluación sólidos y aplicables».
Uno de los proyectos más destacados fue el Welfare Quality, iniciado en 2004, que desarrolló protocolos específicos para evaluar el bienestar en porcino, vacuno y aves. «En el IRTA lideramos el desarrollo del protocolo de bienestar en porcino. La clave era priorizar indicadores basados en los animales, ya que reflejan de manera más directa su bienestar», explica Velarde. El paso siguiente fue convertir estos protocolos en herramientas prácticas: «Decidimos que no se quedaran en un proyecto académico, sino que fueran la base de un sistema de certificación útil para la producción, la ganadería y la sociedad. Así nació la idea inicial de lo que sería, en el futuro, la certificación Welfair®».
El estado actual de la legislación en bienestar animal
Para Velarde, la legislación de la Unión Europea es un referente internacional: «Podemos decir que es la más completa y desarrollada. Su objetivo es asegurar que el alojamiento, el manejo y otros aspectos, como el transporte y el sacrificio, sigan criterios armonizados para todos los países miembros, con legislación general y específica para especies como gallinas, pollos, porcinos, entre otros», detalla. Sin embargo, señala la necesidad de actualizar esta legislación, que ya tiene 25 años: «A pesar de ser una de las más avanzadas, necesita incorporar los avances científicos que se han producido durante todos estos años».
“Como ya he dicho, la legislación actual es completa porque considera los cinco dominios del bienestar animal, lo que le otorga un enfoque multidimensional y holístico”, explica. Aun así, el investigador anticipa una evolución hacia normativas más específicas, impulsadas por las opiniones científicas de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA): “La EFSA prepara informes que constituyen la base científica para la nueva legislación, la cual también debe considerar aspectos económicos, sociales, medioambientales y otros no estrictamente científicos”.
Además, Velarde apunta a temas prioritarios como la eliminación de jaulas en sistemas de producción, la reducción de mutilaciones (como el corte de rabo o pico) o la obligatoriedad de realizarlas con anestesia y analgesia. «También existe un interés creciente por satisfacer las necesidades conductuales de los animales mediante el enriquecimiento ambiental o el aumento del espacio disponible», añade.
Certificación Welfair®: más allá de los prerrequisitos legales
La certificación Welfair® ha supuesto un cambio significativo en la manera en que se percibe y se gestiona el bienestar animal en el sector agroalimentario. «Su impacto en la mejora continua del bienestar animal es notable», afirma el investigador. Uno de sus principales logros, explica, ha sido la concienciación a todos los actores implicados, desde los ganaderos hasta los consumidores, sobre la importancia del bienestar animal. “Ha cambiado la percepción del bienestar: de ser visto como un obstáculo para el rendimiento económico a considerarse una oportunidad de negocio. Contar con una certificación en bienestar animal permite a los productores acceder a nuevos nichos de mercado y canales de venta que antes no estaban disponibles”, concluye.
Además, afirma que Welfair® ha objetivado la evaluación del bienestar animal, estableciendo indicadores válidos, claros y medibles que lo hacen más comprensible tanto para el ganadero como para el consumidor. Esto no solo beneficia a los ganaderos, quienes pueden optimizar sus prácticas a partir de los problemas específicos de bienestar identificados, sino también a los consumidores: «Ahora pueden identificar productos que cumplen con estándares de bienestar superiores a los exigidos por la legislación», añade Velarde.
En cuanto a las diferencias entre la legislación y los criterios de la certificación, Velarde explica que ambos tienen funciones complementarias, pero claramente diferenciadas. «La legislación establece una línea roja que delimita lo que es legal y lo que no lo es», detalla. Por debajo de esta línea, aclara que la producción está prohibida porque no cumple con los niveles mínimos exigidos para la protección de los animales. En cambio, el esquema de certificación Welfair® opera por encima de esta línea, fomentando mejoras voluntarias que van más allá de lo establecido por la normativa. «La certificación impulsa una mejora continua, promoviendo estándares que no solo cumplen, sino que superan las exigencias de la normativa», culmina Velarde.
Retos del sector y visión de futuro
A pesar de los avances, el investigador señala varios retos que enfrenta la industria agroalimentaria. Uno de los principales desafíos es la creciente demanda de los consumidores, quienes exigen estándares elevados de bienestar animal. «Esto implica una evolución constante y un esfuerzo adicional por parte de los productores», comenta.
Por otro lado, está la necesidad de adaptarse a nuevas regulaciones, algunas de las cuales aún no están definidas, pero que podrían traer cambios significativos para el sector, así como la competitividad frente a productos importados de países con normativas de bienestar menos exigentes. «Si estos productos tienen acceso al mercado local, pueden representar una competencia desleal para los productores nacionales que cumplen con estándares más altos. Es esencial que las administraciones implementen mecanismos para proteger a los productores locales y garanticen que los consumidores sepan qué productos cumplen con estándares de bienestar animal», subraya.
Finalmente, Velarde destaca la importancia de tecnificar y digitalizar la ganadería mediante sensores y sistemas avanzados de evaluación. «Esto no solo mejora el bienestar animal, sino que también optimiza otros parámetros productivos, ofreciendo beneficios tanto para los productores como para la industria alimentaria en general».
