“El sello Welfair® ha sido la semilla para usar el bienestar como una herramienta productiva real”
Veterinario y Lead Auditor del esquema de certificación Welfair®, Diego Sánchez es uno de los profesionales que ha estado presente desde los inicios del proyecto. Con una trayectoria consolidada en el sector vacuno, ha vivido en primera línea la evolución del enfoque hacia el bienestar animal, aplicando los protocolos en granjas y mataderos, y acompañando a los operadores en los desafíos y oportunidades que presenta la certificación. Hoy nos comparte su visión técnica, su experiencia en el terreno y algunas de las mejoras más tangibles que ha observado en estos años.
Una evolución técnica y operativa
Diego se incorporó a Welfair® en 2021, en una etapa marcada por los cambios post pandemia, y pronto asumió un rol protagonista en el despliegue de las auditorías. “El papel del Lead Auditor empezó a ganar peso, aportamos una visión desde el campo y nos integramos en la toma de decisiones prácticas dentro del esquema”, explica.
Desde entonces, ha sido testigo de una evolución clave: mayor supervisión de las auditorías, calibraciones internas entre auditores para homogeneizar criterios y, sobre todo, un cambio de enfoque. “Pasamos de una lista de verificación basada en legislación a un sistema de prerrequisitos más técnico, apoyado en ciencia, expertos y referencias como el Welfare Quality® Network”, señala.
Sector vacuno: mejoras tangibles en bienestar y en productividad
La experiencia de Diego en explotaciones de vacuno le ha permitido identificar mejoras concretas desde la implementación del protocolo Welfair®. “Si tuviera que destacar tres, diría: mayor adecuación en los bebederos (cumpliendo ratios y distribución), un mejor confort en descanso gracias a la relación entre vacas y cubículos, y una formación del personal que se traduce en manejos más respetuosos y eficientes”, comenta.
Estas mejoras no solo repercuten en el bienestar de los animales, sino también en la producción. “Para mí, el sello Welfair® ha sido la semilla para usar el bienestar como una herramienta productiva real”, afirma con convicción.
Carne y leche: distintas realidades, un mismo compromiso
El Lead Auditor también destaca las diferencias significativas entre la aplicación del protocolo en explotaciones de vacuno de carne y las de leche, tanto por el tipo de manejo como por las instalaciones. “En vacuno de leche hay un seguimiento mucho más individualizado del animal: se registran datos sanitarios, productivos y alimentarios de forma detallada, lo que exige un control constante”, explica.
Además, los animales pasan por múltiples fases y zonas a lo largo de su vida —desde el preparto, pasando por el box individual, la zona de amamantamiento, la recría, el patio de lactación y finalmente el secado, que es el periodo en el que la vaca deja de ser ordeñada para descansar y prepararse para el siguiente parto— lo que implica una evaluación del bienestar influida por muchos factores.
En contraste, en el vacuno de cebo, Diego explica que los animales suelen permanecer en el mismo corral desde su entrada hasta su salida al matadero, lo que reduce tanto la complejidad del manejo como la observación continua.
Impacto en mataderos: menos estrés, más trazabilidad
La mejora en bienestar no termina en la granja. En el entorno del matadero, Diego ha observado avances claros desde la implementación del protocolo Welfair®. Uno de los principales ha sido la mejora en los procedimientos de aturdido, tanto en su ejecución como en el control. A esto se suma la formación específica en bienestar animal que han recibido muchos trabajadores, la cual ha tenido un impacto directo en las actividades cotidianas, especialmente en el manejo y la conducción de los animales. “En la actualidad, se han logrado mejoras en el manejo animal, reduciendo el uso de ciertos instrumentos y favoreciendo un trato más cuidadoso”, señala.
Además, destaca un cambio en la actitud de las unidades de sacrificio respecto a la trazabilidad y la responsabilidad sobre el bienestar: “Cada vez son más los que exigen el certificado Welfair® a sus proveedores. No lo hacen solo por normativa, sino porque son conscientes de que el consumidor final así se lo exige”. Según Diego, esto ha contribuido a consolidar una mayor coherencia en toda la cadena de valor, reforzando el compromiso desde el origen hasta el producto final.
Indicadores clave y áreas de mejora durante las auditorías
En cuanto a los aspectos que más suelen requerir atención durante las auditorías, Diego destaca varios indicadores que revelan oportunidades claras para mejorar el bienestar animal. “A nivel estadístico, los bebederos suelen ser insuficientes tanto en número como en limpieza, y no siempre se cumple la proporción adecuada de centímetros por animal”, explica. También señala que los cubículos a menudo están mal dimensionados, en mal estado o son insuficientes para la cantidad de animales alojados.
Otra área que requiere atención son los boxes individuales, que en ocasiones presentan limitaciones para el contacto social entre animales, un factor importante para su bienestar. Además, la falta de acceso a zonas exteriores o a pastos sigue siendo una carencia posible, especialmente en ciertas explotaciones, lo que impacta directamente en la calidad de vida de los animales.
El papel de la tecnología en la mejora continua
El Lead Auditor asegura que la tecnología juega y seguirá jugando un papel fundamental para avanzar en el bienestar animal dentro del sector vacuno. “Ya desde hace años, se utilizan dispositivos inteligentes que permiten monitorizar parámetros de salud como la actividad ruminal, la cantidad de pasos o la frecuencia cardiaca, entre otros”, señala. Estos datos facilitan la toma de decisiones anticipadas y basadas en evidencia, lo que es clave para una mejora constante.
Además, la tecnología contribuye a optimizar el diseño de las instalaciones, permitiendo controlar automáticamente la temperatura, humedad y ventilación para reducir el estrés térmico. También ayuda a minimizar interacciones sociales negativas, a limitar zonas de tránsito donde se acumulan animales, y a identificar áreas óptimas para el descanso. Según Diego, todo esto abre la puerta a una gestión individualizada de las vacas a gran escala, un horizonte que no está tan lejos.
El futuro del bienestar animal en el sector vacuno
Sánchez es claro al afirmar que no es sencillo anticipar con certeza cómo será el futuro del bienestar animal, pero identifica algunos factores que probablemente marcarán la agenda en los próximos años. “La presión del consumidor y de grupos sociales seguirá creciendo, aunque muchas veces parte de un insuficiente conocimiento sobre los sistemas de producción que predominan en el sector”, comenta. Además, el marco legislativo, tanto en el ámbito autonómico y nacional como europeo, jugará un papel decisivo para establecer y elevar estándares.
Por último, Diego Sánchez destaca la profesionalización del sector, que no solo pasa por mejorar la formación del personal, sino también por el uso y aprovechamiento de la tecnología como herramienta clave para la mejora continua.
